¿Qué significan las letras “INRI” del crucifijo?

 
 
“Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.” Juan 19:19.
 
Las letras “INRI” son las iniciales del título en latín que Poncio Pilato escribió sobre la cabeza de Jesucristo en la cruz (Juan 19:19). El latín era el idioma oficial del Imperio Romano.
 
Las palabras eran “Iesus Nazarenvs Rex Ivdaeorvm.” El latín usa la letra “I” en vez de la “J”, y la “V” en vez de la “U” (por ejemplo, Jesus Nazarenus Rex Judaeorum). La traducción al español es: “Jesús de Nazareth, Rey de los Judíos”.
 
La Iglesia, en sus comienzos, adoptó las primeras letras de cada palabra de esta inscripción (INRI) como un símbolo. A través de los siglos, INRI ha aparecido en muchas pinturas de la crucifixión.
 
“Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los Judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los Judíos. Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.” Juan 19:19-22.

Jesús está conmigo

Nacida en 1847 de la inspiración del pastor británico Henry Francis Lyte, “Señor, conmigo se” es el símbolo de la esperanza y el consuelo que otorga el poder de Dios.

“Señor, conmigo se”, una de las alabanzas cristianas de mayor reputación en el orbe entero, es fuente permanente de alivio y consuelo a lo largo de los últimos 164 años. Y es que desde su creación, el 5 de septiembre de 1847, se introdujo sin mayores contratiempos en el gusto del entorno evangélico y mundial gracias a su tranquilizadora y reconfortante poética inspirada en un pasaje bíblico. Escrita, en apenas dos horas, por el británico Rev. Henry Francis Lyte, la oda sintetiza la esperanza y confianza de los seguidores de Jesucristo en su poder restaurador y sanador.Con un origen muy particular, debido a que su creador la escribió luego de enterarse que padecía una enfermedad terminal, la obra además es una valiosa herencia de fe. Un legado que, de una forma celestial, cerró la vida terrenal de Lyte y lo transformó en un compositor muy especial dentro de la música religiosa. Tanto que hasta el día de hoy su biografía, en la que resalta su conversión al cristianismo en 1816, aún sigue captando el interés de quienes reparan en el trabajo del que fue un hombre de Dios y poeta de grandes condiciones.

Diestro flautista, Henry Lyte, nacido en Ednam el 1 de junio de 1793, jamás imaginó que aquella aclamación al Todopoderoso, surgida en la antesala de su muerte, iba a servirle luego a innumerables cristianos y no conversos como una poderosa herramienta espiritual ante la adversidad y la fatalidad. Al respecto, la historia universal apunta que el 7 de octubre de 1915, durante la primera Guerra Mundial, la célebre enfermera inglesa Edith Cavell fue fusilada por el ejército alemán mientras entonaba a viva voz: “Señor, conmigo se”. La sanitaria, como el Creador ordena, había salvado la vida de centenares de soldados aliados.

Igualmente, la melodía de Lyte está asociada desde 1927 a la final de la Copa de Inglaterra -el torneo de fútbol más antiguo del mundo-. Sobre este punto en particular, los registros de la competencia organizada por la Asociación de Fútbol de Inglaterra, fundada en 1863, dan cuenta que ese año se tocó el himno por primera vez y fue en honor a la participación del rey Jorge V, a quien le agradaba muchísimo el tema, y caló tan hondo en la simpatía de la concurrencia que hasta el día de hoy se mantiene vigente como el atractivo principal de la ceremonia previa al lance deportivo.

De sonoridad armoniosa y profunda, “Señor, conmigo se”, en la actualidad no para de popularizarse en el planeta entero. Cada vez que suena, en un partido de balompié, rugby o en cualquier ceremonia militar o fúnebre o dentro de una Iglesia, la pieza cobra mayor vigencia y resalta las bienaventuranzas que provee el amor de Cristo. Un mensaje optimista del Pastor Lyte, que murió el 20 de noviembre de 1947, inagotable y constante al que cualquier mortal se puede abrazar para encontrar una dosis de tranquilidad en momentos de desesperanza, desaliento y angustia.

El evangelio de Lucas

La popularidad del himno“Señor, conmigo se” en todo el planeta no admite dudas. Interpretado desde 1929 en la final de la  Rugby League Challenge Cup de Inglaterra, este canto es tocado en los servicios militares de Canadá, Australia, Reino Unido, Nueva Zelandia y de la India. Asimismo, el rey inglés Jorge V y el pacifista indio Mahatma Gandhi declararon más de una vez su predilección por esta composición inspirada en un pasaje del evangelio de Lucas (24:29).

También la melodía se destaca con luz propia porque ha sido usada como banda sonora en diversas películas y series televisivas a nivel mundial. Al respecto, entre las series más renombradas se puede citar a la americana “Lost” y la británica “Doctor Who”. En tanto que en la pantalla gigante acompañó las imágenes de los filmes “The Full Monty” y “28 Days Later”. Del mismo modo, la banda de gaitas y tamborileros de la Royal Scots Dragoon Guards, el principal regimiento escocés, la incluyó en su álbum de 2007.

Agua de la Roca

 
 
“He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.
Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová…” Éxodo 17:6-7.
 
El pueblo de Israel, debido a su temor y ansiedad, “tentaron a Jehová” (Éxodo 17:7). Airados, y temiendo morir de sed en ese desierto caliente, amenazaron con apedrear a Moisés. La crisis apenas se describe en sus rasgos esenciales, pero el momento sin duda fue crucial. Quedó por cierto marcado en la historia del pueblo. Siglos más tarde, el Señor recordó a Israel este acontecimiento, por medio del salmista David: “En la calamidad clamaste, y yo te libré; te respondí en lo secreto del trueno; te probé junto a las aguas de Meriba.” (Salmo 81:7).
 
Durante la Segunda Guerra Mundial, las condiciones de un pequeño poblado en la isla de Bougainville, desmejoraron en forma alarmante. Japón controlaba las islas del norte del archipiélago de las Salomón. Como estaban escasos de alimentos, invadían los huertos locales tan pronto como los productos comenzaban a madurar. Cuando comenzaron a darse casos de combate entre los habitantes locales y los invasores, los aldeanos comenzaron a temer por sus vidas. Los dirigentes cristianos recordaron una alta meseta situada en una de las cadenas de montañas. Una noche, los habitantes de la aldea desaparecieron en la jungla sin hacer ruido. La fortaleza de la montaña los mantuvo escondidos, y parecía que sus provisiones les durarían hasta que sus hortalizas y sembrados les comenzaran a producir.
 
A medida que la estación seca avanzaba, la provisión de agua comenzó a escasear. Los aldeanos buscaron una vertiente, y encontraron un lugar húmedo al pie de una pared rocosa. Se reunieron alrededor, y oraron para que saliera agua de la roca. Cuando terminaron de orar, contemplaron asombrados cómo la humedad aumentaba en forma paulatina, y luego la roca comenzó a gotear. Pronto todos pudieron comenzar a llenar de agua sus jarrones. Durante más de dos años, esa vertiente continuó goteando sin cesar; suplió así todas sus necesidades. Jesús vio su oportunidad en la desesperanza humana. Los que no podían hallar esperanza para si mismos, encontraron esperanza en Él.
 
Tenemos el derecho de buscarle cuando estamos en dificultad. El agua que fluye en respuesta a nuestra necesidad puede ser tan práctica como las aguas de Horeb, que calmaron la sed del pueblo, o tan intangible como el reavivamiento de nuestra fe y la renovación de nuestra esperanza.
 
“Aquel en quien mora Cristo tiene dentro de si una fuente eterna de gracia y fortaleza”.

Testimonio de un Preso Rumano

 

 

“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios.” 1 Juan 4:7. “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen”, Mateo 5:44.

«Estaba en la cárcel gravemente enfermo. A mi derecha yacía un cristiano llamado Iscu, quien había sido golpeado y torturado brutalmente por su fe. Él agonizaba, sin embargo estaba tranquilo. Acostado a mi izquierda estaba el hombre que lo había torturado hasta dejarlo medio muerto, y cuyos compañeros a su vez lo habían detenido y maltratado. Ahora él también estaba a punto de morir.
 
Una noche se despertó y llamó a Iscu: «Por favor, haga una oración por mí, pues los crímenes que cometí son tan atroces que no soy capaz de morir». Iscu llamó a dos presos, se apoyó en ellos, pasó a mi lado, se sentó al borde del lecho de su verdugo y le acarició la cabeza. ¡Fue un espectáculo muy especial!
 
Nunca olvidaré esa escena, ese gesto de amor hacia el hombre que lo había golpeado tan brutalmente y que era responsable de su pronta muerte. A su gesto añadió: «Lo he perdonado de todo corazón, lo amo; pero Jesús, el Hijo de Dios, el amor encarnado, lo ama y sólo él puede borrar sus pecados para siempre. Acuda a él, quien le espera pacientemente. Él también quiere perdonarlo; pero es necesario que usted se arrepienta».
 
En aquella celda fui testigo del arrepentimiento del verdugo, quien confesó todos sus crímenes ante Dios y ante aquel a quien había torturado. Oraron juntos, se abrazaron, e Iscu volvió con mucha dificultad a su lecho. Murieron la misma noche, los dos en paz con su Salvador.» R. W.

¿Cómo llegó la Biblia a América?

 
 
 
 
La presencia de la Biblia en el continente latinoamericano comenzó a hacerse notoria a partir de las luchas independentistas del siglo XIX.
 
La prohibición de que la “gente común” leyese las Sagradas Escrituras, vigente durante todo el período colonial, no prosperaría en las nacientes repúblicas. Esto ofreció la oportunidad de que las Sociedades Bíblicas llevaran a cabo sus primeras distribuciones.
 
Fue así que en 1806, los primeros 600 ejemplares de la Biblia en español, enviados por la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera (SBBE), llegaron a Buenos Aires, Argentina, y Montevideo, Uruguay, en 1806.
 
De 1804 a 1807, la SBBE imprimió 20,000 ejemplares del Nuevo Testamento en portugués, que marinos y comerciantes de ultramar distribuyeron en las costas de Brasil. Asimismo, en 1808 los cuáqueros llevaron ejemplares de las Sagradas Escrituras a Antigua y otras islas caribeñas, que repartieron entre soldados, marineros y enfermos.
 
Durante los siguientes ocho años (1808-1816), pobladores de la entonces Federación de las Indias Occidentales -islas situadas en el mar Caribe y regidas por Gran Bretaña-, así como el territorio que ahora ocupan Honduras y las Guayanas, recibieron 4,000 ejemplares de la Biblia y 11,500 del Nuevo Testamento en español, francés, inglés y holandés. Comerciantes, viajeros y capitanes de barco contribuyeron a esta nueva aventura de distribuir las Sagradas Escrituras.
 
Este sorpresivo auge pronto obligó a la creación de Sociedades Bíblicas Auxiliares en Latinoamérica, las cuales se desarrollaron entre la población afrocaribeña de Barbados y Bermuda, en 1818.
 
Durante los siguientes seis años se extendieron a Jamaica, Montserrat y Honduras, en especial por medio de misioneros y escuelas cristianas que llegaron a Berbice y Demerara -Guyana inglesa-, Trinidad -isla situada en las costas de Brasil-, Antigua y Surinam.
 
Durante ese período se distingue el trabajo de James Thomson, más conocido como Diego Thomson, un misionero que viajó por iniciativa propia a América Latina para promover el método de enseñanza lancasteriano, que en sus inicios se basó en la Biblia como texto principal.
 
Más adelante, laboró como agente para la SBBE en Ecuador, México, el Caribe y Canadá. Finalmente, Thomson decidió traducir las Sagradas Escrituras al quechua, para lo cual solicitó US$500 a la Sociedad Bíblica Americana, labor que desempeñó con la colaboración de cuatro miembros del nuevo Congreso de las Provincias Unidas, integrado por representantes de las regiones emancipadas de la Colonia española.
 
Entre 1835 y 1854, con la ayuda de voluntarios, se llevó a América del Sur y Central poco más de 21,000 ejemplares de las Sagradas Escrituras en castellano, portugués, alemán, italiano y francés. Todo esto a pesar de la fuerte oposición del clero católico para que la población pudiera leer o tener una Biblia. “Para siempre, oh Jehová, permanece tu Palabra en los cielos.” (Salmo 119:89).
 
Fuentes Consultadas: ¿Cómo nos llegó la Biblia? Historia del Libro que Cambió el Mundo. Meryl Doney. Sociedades Bíblicas Unidas.1998.

Jamaica: Evangelio en “patois” dignifica “lengua de esclavos”

Melvin Rivera Velázquez, Secretario de Área de las Américas de Sociedades Bíblicas Unidas (SBU) ha manifestado su satisfacción con la traducción de la Biblia al patois o creole jamaicano.

“Este proyecto de traducción de la Biblia que estamos haciendo en Jamaica es uno de los que más me emociona.  Estamos traduciendo la Biblia al patois, un lenguaje creado por los esclavos africanos, con el fin de que no los entendieran los ingleses. La traducción de la Biblia completa se presentará el 6 de agosto, en el 50 aniversario de la Independencia de Jamaica de Inglaterra ”, publicó recientemente en su Facebook.

Esta es la primera vez que se traduce la Biblia en el patois jamaiquino.

La traducción se hizo desde el griego y constituye un audaz intento para estandarizar el idioma al transcribir esta lengua, que históricamente es de carácter oral, en una nueva forma fonética.

Pero el proyecto ha generado controversia  en las iglesias y la comunidad.Por una parte, algunos cristianos de la isla dicen que el patois diluye la palabra de Dios e insisten en que el inglés es insustituible. Otros celebran que esta traducción consagrará su idioma materno como el idioma nacional.

Por otro lado, también hay quienes se oponen porque creen que aprender a hablar inglés debería ser una prioridad. Algunos ven la promoción del uso del patois como un paso atrás para Jamaica en un mundo globalizado que exige el inglés.

 UNA LENGUA PROPIA 


 El patois se desarrolló entre los esclavos de África occidental en las plantaciones de azúcar de Jamaica hace 400 años y tiene un efecto electrizante en el oyente.Aún hoy, la mayoría de los niños necesitan aprender inglés al llegar a la escuela porque algunos sólo hablan el palois.

El Rev. Courtney Stewart, Secretario General de la Sociedad Bíblica de las Indias Occidentales, que ha coordinado el proyecto de traducción, señaló que la nueva traducción de la Biblia demuestra el poder del patois.Stewart dijo que  el proyecto está diseñado principalmente para darle vida a las Escrituras, pero también tiene otra función importante: rescatar el patois (y a quienes lo hablan) de su condición de segunda clase en Jamaica y consagrarlo como un idioma nacional.

El proyecto fue auspiciado por la SBIO con un importante apoyo financiero de la Sociedad Bíblica Británica, la Sociedad Bíblica Americana y The Seed Company.

 DISTINTAS REACCIONES AL TEXTO

El Evangelio de San Lucas (“Jiizas – di buk nos Luuk rait combate im”.) es la primera parte de la Biblia que ya está disponible en patois jamaquino.  Una lectora ha expresado que“Es casi como si usted lo estuviera está viendo” dijo una mujer, refiriéndose al momento cuando Jesús es tentado por el diablo.

“En un abrir y cerrar de ojos, captas la noción de lo que pasó. Es como si estuviera viendo una película… trae emoción a la palabra de Dios”, expresó otra persona.

Sin embargo, algunos líderes de las iglesias insisten en que no creen que las palabras en patois puedan comunicar efectivamente lo que han comunicado las palabras en inglés porque lo consideran un lenguaje vulgar. Sin embargo, los lingüistas de la Universidad de las Indias Occidentales en Kingston que han estado trabajando en la traducción insisten en que el patois es un lenguaje auténtico con sus propios tiempos verbales y reglas gramaticales consistentes.

El Dr. Nicole Scott afirma que “la alfabetización en patois ayudará a los estudiantes a apreciar las estructuras que se utilizan en inglés”, e insiste en que el nuevo sistema de escritura del patois que utiliza esta Biblia es clave en la enseñanza de destrezas lingüísticas en creole y que la Biblia tiene suficiente influencia en Jamaica para actuar como un poderoso modelo.

“Creo que será masivamente útil. Las personas se darán cuenta de que pueden escuchar la palabra de Dios en su propio idioma y entenderla muy bien en este lenguaje que ha sido estigmatizado durante tanto tiempo”, concluye.

El Dedo de Dios

 
 
 
“Me dio Jehová las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito según todas las palabras que os habló Jehová…” Deuteronomio 9:10.
 
Dios habló, pero también se tomó la molestia de escribir con su propia mano. ¿En qué ocasiones? Primero cuando dio la ley a Moisés, grabada en la piedra por el dedo de Dios. Era una ley exigente; mostraba lo que Dios esperaba de su criatura y le decía: “Haz esto, y vivirás” (Lucas 10:28).
 
Pero el hombre nunca pudo cumplir la ley, porque “los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Romanos 8:7).
 
Entonces, con la misma solemnidad, el dedo de Dios anunció el juicio. En la sala de banquetes del rey Belsasar se profanaban los vasos de oro que habían sido robados en el templo, se adoraba a los ídolos y se burlaban del Dios verdadero.
 
De repente los dedos de una mano escribieron en la pared: “Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin… Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto” (Daniel 5:5, 26-27). Entonces la sentencia se cumplió sin tardar.
 
Mucho más tarde Dios, en la persona de su Hijo, descendió a la tierra y estuvo en medio de su pueblo. Un día los judíos le trajeron una mujer que había sido hallada en adulterio. Esta mujer merecía la muerte, pero Jesús no la condenó. Se agachó y escribió con su dedo en el suelo.
 
La ley había sido dada por Moisés, pero Jesús traía la gracia y la verdad (Juan 8:6 y 1:17). Quizás esa fue la palabra que escribió en el suelo… Hoy todavía es el tiempo de la gracia. ¡Crea en Jesús y Dios escribirá su nombre en el libro de la vida! (Apocalipsis 21:27).